Me dejaste el alma medio vacía (o medio llena) de tanto dolor, amor y espera.
Te quedaste en la brisa que nunca roza dos veces mis mejores años y yo desesperada buscando inhalarte y tenerte por última vez, por primera vez. Te me quedaste en nada, con la piel manchada de espera, del calor de tus labios que no volverán a robarme sonrisas entre ganas de besarte; los míos se cansaron ya de imaginarte justo ahora, a cada instante, frente a mí. Soy la Penélope aturdida por el silencio de tu regreso que no llega, por el miedo de no saberte en pie frente a mí, aunque sea como una desconocida, para así darnos el tiempo que nos queda en descifrarnos la ausencia que habrá en la historia que nos inventamos para seguir adelante y ahora, volver atrás.
Que temor tan grande a que las travesuras de mi niñez las pague con unos años que corren tras tu ausencia, y se posan en cada abrazo que reconozco no fue tuyo. Las marcas del tiempo se posan en mis manos y no sé si cuando regreses compartiremos eso, las diferencias a las que tanto le temimos y están aquí, en mí, esperando que te enamores de ellas.
Me pregunto si debo recoger la mesa de la última comida que hiciste. El tiempo me premió con la fuerza para descifrar, en las migajas, el roce de tus labios, la muerte inacabada en tu boca y justo ahí, tu sonrisa de picardía avergonzada… Temo que recuerdes por qué te fuiste, y más aún, tu melancolía por no encontrar lo que dejaste.
Las sábanas están intactas, como olas que la brisa y los cuerpos han moldeado, en las que juego a volver a ser la mitad del amor que ahí se construía, la mitad de la dicha que nos dábamos en silencio, la mitad de los momentos que se quedaron tatuados en las paredes añejas de sudor, y ahí respiro el olor de tu piel cansada y dichosa y no hay manera de recordar cada pliegue donde se posaban mis besos... Dejamos dibujados instantes en el papel tapiz con restos de miradas, de gemidos, risas que ahora tienen miedo a ser escuchados por mi valentía aprisionada en la mentira de tu regreso.
Todo posee, entre dudas, la sensación de antes, la única que ha tenido que lidiar con los años a cuestas, que prometimos compartir, soy yo.
domingo, 31 de octubre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
La librería
Poso frases en tu piel escondidas en besos y logro acariciarte entre el polvo de los años e historias que piden ansiarte más y recorrer tus emociones y silencios mientras alucinas entre historias ajenas que salen de mis labios y se posaron en mis manos.
Quiero leerte el tiempo y el espacio ajeno mientras logro amarrarte a la locura de mis historias, concibiendo una nuestra, propia, que se alimente de retazos de vidas por vivir, con inseguridades, miedos y alegrías que se acompañaran con la ausencia o presencia de hojas escritas perdidas en los secretos y rincones de lágrimas o sueños.
Te debo recuerdos que se apreciarás, colores, detalles, risas escondidas en besos, te debo el tiempo que no quisiste recibir; seguirá espacio vacío entre las dos, seguirán las historias paralelas que traerán amor y pasado, mientras se me cansan las manos de escribirte y llegues siendo el verbo no conjugado.
Quiero leerte el tiempo y el espacio ajeno mientras logro amarrarte a la locura de mis historias, concibiendo una nuestra, propia, que se alimente de retazos de vidas por vivir, con inseguridades, miedos y alegrías que se acompañaran con la ausencia o presencia de hojas escritas perdidas en los secretos y rincones de lágrimas o sueños.
Te debo recuerdos que se apreciarás, colores, detalles, risas escondidas en besos, te debo el tiempo que no quisiste recibir; seguirá espacio vacío entre las dos, seguirán las historias paralelas que traerán amor y pasado, mientras se me cansan las manos de escribirte y llegues siendo el verbo no conjugado.
lunes, 18 de octubre de 2010
Quiero ser tu pantalón
Ha habido más ayeres que hoyes pero no me canso de esperarte porque estoy segura que el “No más” brotará de mis labios y no querrás insistir.
Me quedé con deudas de tus reacciones y compañía, me quedé con planes deshechos de excusas que para mí no valían nada, se estancaron las ganas de intentarlo, pero si desisto aparece el nombre que no me gusta usar y acepto vestirme de nuevo de Penélope para esperar, confiando que el amor o el cansancio aparezcan.
Eres el reto del premio desconocido, por el que estoy dispuesta a pasar todas las pruebas y nunca ganar; mi ego se queda en la comisura de mis labios, oculto en la sonrisa que no se cansa de pedirte que te quedes aquí, y es que por ti me convierto en pantalón solo para que regreses como nunca estuviste.
Me quedé con deudas de tus reacciones y compañía, me quedé con planes deshechos de excusas que para mí no valían nada, se estancaron las ganas de intentarlo, pero si desisto aparece el nombre que no me gusta usar y acepto vestirme de nuevo de Penélope para esperar, confiando que el amor o el cansancio aparezcan.
Eres el reto del premio desconocido, por el que estoy dispuesta a pasar todas las pruebas y nunca ganar; mi ego se queda en la comisura de mis labios, oculto en la sonrisa que no se cansa de pedirte que te quedes aquí, y es que por ti me convierto en pantalón solo para que regreses como nunca estuviste.
jueves, 14 de octubre de 2010
La mentira de la felicidad
Desnuda todas las veces que callaste pensando en el adiós que nos escondimos para fingir ser felices. Seámosle sinceras a los caprichos a los que apelamos para dejar de discutir por la verdad moribunda: el amor se nos fue; y no fue hasta que lo matamos que vimos que la soledad había reemplazado las risas y el silencio incomodo que se acababa en un beso.
Quiero seguir, por si hay dudas, cerrando las ventanas y las puertas para que la estela de ti me acompañe la desdicha, esa que suplica porque decidas ser infeliz y te quedes aquí y sigamos siendo nuestras, ahora con un poco de odio por no ser de alguien más ante los ojos de cualquiera.
Quiero seguir, por si hay dudas, cerrando las ventanas y las puertas para que la estela de ti me acompañe la desdicha, esa que suplica porque decidas ser infeliz y te quedes aquí y sigamos siendo nuestras, ahora con un poco de odio por no ser de alguien más ante los ojos de cualquiera.
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