jueves, 16 de diciembre de 2010

Me despido de nosotros


Di que me fallaste y no va a pasar nada, acordemos que nos equivocamos pero regresa y hazme el amor, róbame los besos que escondo para no seguirte llorando y despedirme de ti en gritos y mordidas a la almohada.

Encontrémonos en el lugar donde quedamos debiendo gemidos y caricias, y acordemos ahí amarnos a escondidas de los sentimientos del presente, al margen de tu vida y la mía que hace feliz a alguien más; quiero robarte ese día la deuda de silencios con los que reprochaste el haberte despojado de mi inocencia y olvidar donde la habías dejado. Pero así, sin hablar, haciendo el esfuerzo por no recordar todas las veces que nos quedamos dormidos suplicándole a la dicha que nos dejara recuperarnos de tantas sonrisas y placer o los besos golpeados por evitar discutir tu falta de esfuerzo para tenerte en mí.

Reservemos el rincón de siempre y pidámosle que siga siendo la huella sin nombre en las heridas que quedaron en la piel porque los te amo no supieron hacerlas desaparecer, y hazme tuya como un instante eterno para seguir viva y adelante, sin mirar las fotos y los anillos de las promesas que se hicieron llagas en la espalda. No te juzgaré, no me juzgaras por amarte más de lo que merecías y será suficiente la despedida plagada de silencios en los que encerramos nuestra disposición a volver a intentarlo.

martes, 14 de diciembre de 2010

Irina y Chejov

Bastaba encontrarnos en los abismos de cada una, que se cruzaron entre las sonrisas y el miedo a seguir fingiendo un “para siempre”, pero no encontramos aún el camino de vuelta al inicio donde es posible encontrarnos y conocer de la otra lo nuevo, lo viejo y lo desconocido.

Te sigo viendo ante mis ojos y sé que para ti sigo borrosa, como si no supieras como enfocarme y lograrme en la distancia. No desesperemos, te quedarás aquí y yo allí como si fuéramos marcas de las que olvidamos el origen pero les quedan significados por descubrir entre encrucijadas y silencios. Te quedaras en él, como si fuera el mejor refugio en donde intercambiaremos besos y sonrisas escondidas, mientras jugamos a hacer sus escenas y amarnos en la desdicha de sus líneas, aunque al final los personajes nos queden grandes y la sonrisa de compartirlo sea solo tuya y mía.

domingo, 12 de diciembre de 2010

El recuerdo que se olvida

No sé si logre ser tan valiente para olvidar el recuerdo, dejarlo en el semanario escondido, en las esquinas de mi cuarto que dejaron de tener mi atención; no sé si la voluntad asuma la labor de dejarte esperando, que mi mente transite por lo que nos faltó vivir anhelando que regreses y te conviertas en más de lo que poseías de mí.

Te dedico las líneas en las que estará ausente tu nombre y las estelas de los besos que no existieron, porque habrá un mañana nuevo que no sabrá que el “ayer” estuvo plagado de risas que ahora no le pertenecen y que va recorriendo el tiempo recogiendo miradas que construirán te quieros y dulces silencios que sabrán decirte adiós.

El Futuro.

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

J. Cortázar.