Se me acabaron las excusas para decirte que no quiero que mi piel sea leída por tu labios, se me acabó la cobardía de reservarme el placer para mañana, quiero que habites cada uno de los pliegues de mi piel mientras mis ganas te sonríen y aprenden a sorprenderte, quiero que me habites, que busques que mis labios saboreen lentamente la parte de atrás de tu oreja y descubrirte como el dueño de mi ser.
Se me acabó el pudor entre las conversaciones, las miradas y los “Usted”, se me fugaron los miedos y las comparaciones; quiero desaprender el amor y entender contigo el placer de las palabras mal dichas pero concebidas en la perfección de tu encanto, de nuestros silencios en los que oculto las ansias de que poseas mi dulzura y borrar de mi la santa y ser la z…
Quiero pertenecerte de la manera más básica y excitante, que habites y que profanes el templo de un Dios destronado, y que decores con tus labios una piel ávida de pinceladas de besos y mordiscos, que fotografíes los recuerdos que le vamos a deber a lo convencional, siendo solo tú y yo al margen de los rumores y del qué dirán… No quiero ser la novia y la que llevas a pasear, quiero que me secuestres las caricias desvergonzadas y que me tutorees los gemidos con los recorridos que haga tu lengua en mi piel y nos revelemos ante el silencio de la oficina y los salones; quiero que me vuelvas loca la inseguridad y se quede en el marco de la puerta, atorado en las esquinas donde mi sudor avanza despavorido por pertenecerte.
martes, 30 de noviembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
Sin cuestionamientos
Ya basta de esta dosis de ti, de la constancia de los cumplidos justificados que me das, pero aun no logro estar a la altura del amor verdadero, puro e incuestionable. Solo tú has logrado mantenerme ahí, como un soldado que cree ciegamente en los motivos de la batalla y espera con orgullo que una bala atraviese su corazón para estar siempre en el recuerdo de quien lo llevo a estar. Eres más de lo que ninguno imagina, tanto así, que no espero siquiera merecerme el simple roce de tus labios que querrán agradecerme tanto amor.
Se han marchitado las dudas desde antes de estar y han triunfado mis sonrisas ante tus arranques de mal humor; pero no te saturas de lo mismo, lo de siempre, lo fácil, y no logras ver mis brazos abiertos esperando a que me honres con el calor de tu cuerpo rozando el mío, sin dudas y sin cuestionamientos de los capítulos de tu vida que desconozco.
Hazme tuya de la manera en que quieras y te estaré eternamente agradecida, se tú el motivo de esta vida que ha esperado siempre valer en la existencia ajena.
Se han marchitado las dudas desde antes de estar y han triunfado mis sonrisas ante tus arranques de mal humor; pero no te saturas de lo mismo, lo de siempre, lo fácil, y no logras ver mis brazos abiertos esperando a que me honres con el calor de tu cuerpo rozando el mío, sin dudas y sin cuestionamientos de los capítulos de tu vida que desconozco.
Hazme tuya de la manera en que quieras y te estaré eternamente agradecida, se tú el motivo de esta vida que ha esperado siempre valer en la existencia ajena.
Me quedé sin excusas para no nombrarte
Hoy amanecí con ganas de encontrarte y sucumbir ante el poder de los recuerdos de tus besos y de tu piel, no sé como todavía es posible amarte entre tanto silencio y olvido.
Eres lo poco, lo suficiente, lo único… Lo que fue mío, de lo que fui y no queda nada, solo yo y creo no contar entre lo existente. No tengo miedo ya a decir que te amo porque es así y siento que he mentido al decir que ella es importante, ella solo me da razones para ponerle curitas a un corazón del cual solo hay ansias de tu regreso de la manera absurda en que pueda tenerte: en sueños.
Soñé contigo y me odie por despertarme, quería recordar lo que era tener piel, gritar, gemir, sentir placer, y es que no logro deslindar esa palabra de tu nombre y las mil groserías que me hacías decir estando dentro de mí y te amo para ser injusto con mi paz mental, por no dejar que los recuerdos se duerman entre las pocas cosas que todavía tienen tu nombre.
Ella, por su lado, me hizo recordarte y creo que hasta ayer me duró la estupidez de esperarla, de querer intentar y disponerme a borrarte; soy un templo que te rinde culto, incluso cuando la fe se perdió en discusiones y desconfianza… Eres el Dios omnipresente que guía mis ganas de amar hacia ti, a la sombra de los besos que se quedaron marchitos en la boca, a las caricias que no aprendí a darte y habitan en la yema de mis dedos, a las miradas sonrientes que se escondieron en el banco que comparten con Penélope.
Quiero bombardearme con fotos para ver si vomito el alma cansada de estar esperando por ti, seguir una vida que ha estado en pausa por 3 años, creo que incluso puedo llevar una cuenta eterna de los días que te he extrañado porque no siento, porque las sonrisas son fingidas desde que no dijiste adiós. Como quisiera saber si me piensas, aunque sea para odiarme, para renegar de tus besos, de los silencios, de los recuerdos, de las veces en que, entre lágrimas o plenitud, me dijiste que me amabas… Como odio recordar todavía cada centímetro de tu piel, las sombras que se formaban en tu cuerpo perfecto, del sabor de tus besos, de tu sudor, de tu piel en mis uñas por amarte intensamente.
Y solo quedarás así, como una mancha que siempre entorpecerá una nueva historia, con la que finjo olvidarte y solo logro recordar esta espera.
Eres lo poco, lo suficiente, lo único… Lo que fue mío, de lo que fui y no queda nada, solo yo y creo no contar entre lo existente. No tengo miedo ya a decir que te amo porque es así y siento que he mentido al decir que ella es importante, ella solo me da razones para ponerle curitas a un corazón del cual solo hay ansias de tu regreso de la manera absurda en que pueda tenerte: en sueños.
Soñé contigo y me odie por despertarme, quería recordar lo que era tener piel, gritar, gemir, sentir placer, y es que no logro deslindar esa palabra de tu nombre y las mil groserías que me hacías decir estando dentro de mí y te amo para ser injusto con mi paz mental, por no dejar que los recuerdos se duerman entre las pocas cosas que todavía tienen tu nombre.
Ella, por su lado, me hizo recordarte y creo que hasta ayer me duró la estupidez de esperarla, de querer intentar y disponerme a borrarte; soy un templo que te rinde culto, incluso cuando la fe se perdió en discusiones y desconfianza… Eres el Dios omnipresente que guía mis ganas de amar hacia ti, a la sombra de los besos que se quedaron marchitos en la boca, a las caricias que no aprendí a darte y habitan en la yema de mis dedos, a las miradas sonrientes que se escondieron en el banco que comparten con Penélope.
Quiero bombardearme con fotos para ver si vomito el alma cansada de estar esperando por ti, seguir una vida que ha estado en pausa por 3 años, creo que incluso puedo llevar una cuenta eterna de los días que te he extrañado porque no siento, porque las sonrisas son fingidas desde que no dijiste adiós. Como quisiera saber si me piensas, aunque sea para odiarme, para renegar de tus besos, de los silencios, de los recuerdos, de las veces en que, entre lágrimas o plenitud, me dijiste que me amabas… Como odio recordar todavía cada centímetro de tu piel, las sombras que se formaban en tu cuerpo perfecto, del sabor de tus besos, de tu sudor, de tu piel en mis uñas por amarte intensamente.
Y solo quedarás así, como una mancha que siempre entorpecerá una nueva historia, con la que finjo olvidarte y solo logro recordar esta espera.
lunes, 22 de noviembre de 2010
¿Cuántas calorías consume el olvido?
Quiero rendirme, desistir de este luchar por ti, porque no importa cuanto haga y cuanto calle siempre tendré lo que soy presente, lo que para ti no es perfección.
Quisiera cansarme de tus mañas, que terminan siendo muy mías, del justificarte porque alego que, como soy lo que soy, he de comprenderte pero ¿no sería más fácil olvidarte?, quitarme las taquicardias constantes, las sonrisas, los sustos de que aparezcas en mi pantalla, porque resulta que solo estas ahí. Al final de cuentas eres lo suficiente para ocupar un espacio vacío que ha sido difícil de llenar, pero eres solo eso (¿Acaso será posible pedir más?)
Quisiera cansarme de no ser prioridad en tu lista de contactos, en que seas tan absurda como yo y seas capaz de todo por mí, bueno de algunos “todo”; pero quiero ser malcriada y exigirte, demandarte, pedirte, suplicarte que me des más de lo que yo creo que das, de las migajas a las que yo le cambio de tamaño y digo que son mucho pero siguen siendo lo que te sobra…
Quisiera que decidieras arriesgarte e hicieras el “a pesar de” tu bandera y nos dispusiéramos a tener la casa en el bosque y empezar con mis libros, disfrutarnos los defectos porque son esos los que nos hacen suspirar; te quiero aquí en mi cama, dispuesta a quitarme los miedos a la oscuridad, a unas manos y a los besos, este miedo a amarte que lucha consigo mismo y contigo, que respira del no querer fracasar en el fracaso constante de tu ausencia…
Creo que ahorraría energía queriendo olvidarte.
Quisiera cansarme de tus mañas, que terminan siendo muy mías, del justificarte porque alego que, como soy lo que soy, he de comprenderte pero ¿no sería más fácil olvidarte?, quitarme las taquicardias constantes, las sonrisas, los sustos de que aparezcas en mi pantalla, porque resulta que solo estas ahí. Al final de cuentas eres lo suficiente para ocupar un espacio vacío que ha sido difícil de llenar, pero eres solo eso (¿Acaso será posible pedir más?)
Quisiera cansarme de no ser prioridad en tu lista de contactos, en que seas tan absurda como yo y seas capaz de todo por mí, bueno de algunos “todo”; pero quiero ser malcriada y exigirte, demandarte, pedirte, suplicarte que me des más de lo que yo creo que das, de las migajas a las que yo le cambio de tamaño y digo que son mucho pero siguen siendo lo que te sobra…
Quisiera que decidieras arriesgarte e hicieras el “a pesar de” tu bandera y nos dispusiéramos a tener la casa en el bosque y empezar con mis libros, disfrutarnos los defectos porque son esos los que nos hacen suspirar; te quiero aquí en mi cama, dispuesta a quitarme los miedos a la oscuridad, a unas manos y a los besos, este miedo a amarte que lucha consigo mismo y contigo, que respira del no querer fracasar en el fracaso constante de tu ausencia…
Creo que ahorraría energía queriendo olvidarte.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Dostoievski y ella
Y justo en el fondo estás tú, donde el principio y le final se juntan, aunque todavía no sé quién se encuentra ahí, si él o ella… Ella parece luchar por igualarlo pero no logra hacerme suya entre líneas, porque las que salen de sí no son para mí… Él logra tenerme de una sola manera en mi cama, pero no me hará el amor.
Son dos amores en el mismo nivel de absurdo, uno nunca me hace sufrir y otro me hace sonreír mientras me miento.
Son dos amores en el mismo nivel de absurdo, uno nunca me hace sufrir y otro me hace sonreír mientras me miento.
martes, 16 de noviembre de 2010
Escritora
Eres la mujer perfecta porque solo vives en mis líneas, yo te mutilo, te hago feliz y te desaparezco, mientras convierto en mi rutina el alejarte y no el hacerte mía. Y te me vas perdiendo en los puntos suspensivos de frases inacabadas que delinean tu silueta, y quedan tantas líneas por escribir pero huyes sin decirme cuál es el final que escribí en tu piel.
martes, 9 de noviembre de 2010
Silencio
Contigo no hay silencio que termine en un beso, no hay manera de callar una discusión inexistente recorriendo tus labios con los mios y me canso de darte excusas pero de tus labios no consigo ni siquiera palabras mal dichas, escupidas, arrepentimientos…
Silencio, y yo grito cada vez más alto, diciendo palabras que entiendo menos pero estás frente a mí y solo eso hace falta, ellas llegan a ti, y yo quedo a los metros distancia que me dejas estar porque no dejaste que la cercanía se apoderara de nuestros cuerpos y quiero correr y tenerte, pero solo queda aire, palabras, arrepentimientos que se hacen más grandes a medida que tu silencio es más extenso, ¿acaso mis palabras no valdrán por las tuyas, mis letras por las cartas que no has de escribir y mi amor por el tuyo inexistente?
jueves, 4 de noviembre de 2010
Los sentidos del recuerdo
Quiero dibujarte un mapa de mi ciudad en tu espalda, dibujar con hilos de agua y sonrisas los recorridos que hemos de hacer cuando seas mía, cuando no haya razones para decir todavía no.
Comenzaremos con el final que decidimos redireccionar y llamamos inicio, tomaré a besos la parte baja de tu espalda para que sonrías y te alegre la historia; a lo largo de la evidencia de tu columna vertebral, mis dedos recorrerán dulcemente detallando cada una de tus vertebras como todos los espacios en los que nos detendremos y alguna robará un beso o el silencio; al llegar a tu cuello mis dedos permitirán que el recuerdo se guíe por el olor que amamos, mi nariz te dará pequeñas caricias hechas besos y te mostrará que la historia se ha hecho con algo más que besos y palabras que la alegría huele a café con leche y un toque de cigarro inacabado. En la ausente penumbra de tus mejillas pasaré mi lengua, para recordarte el sabor de los recuerdos, de las infinitas pruebas para descubrir el postre perfecto mientras jugamos a engañar a tu migraña y tu posible mal humor.
Me quedarán tus labios como el premio de todas las veces que te hice mía, , que los silencios nos unieron y nos juramos siempre que no habría mañana, pero al final siempre despertaba con mi piel teniendo tu calor de sábana y tus besos de almohada.
Comenzaremos con el final que decidimos redireccionar y llamamos inicio, tomaré a besos la parte baja de tu espalda para que sonrías y te alegre la historia; a lo largo de la evidencia de tu columna vertebral, mis dedos recorrerán dulcemente detallando cada una de tus vertebras como todos los espacios en los que nos detendremos y alguna robará un beso o el silencio; al llegar a tu cuello mis dedos permitirán que el recuerdo se guíe por el olor que amamos, mi nariz te dará pequeñas caricias hechas besos y te mostrará que la historia se ha hecho con algo más que besos y palabras que la alegría huele a café con leche y un toque de cigarro inacabado. En la ausente penumbra de tus mejillas pasaré mi lengua, para recordarte el sabor de los recuerdos, de las infinitas pruebas para descubrir el postre perfecto mientras jugamos a engañar a tu migraña y tu posible mal humor.
Me quedarán tus labios como el premio de todas las veces que te hice mía, , que los silencios nos unieron y nos juramos siempre que no habría mañana, pero al final siempre despertaba con mi piel teniendo tu calor de sábana y tus besos de almohada.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Leerte
“Leerte es no poder huir…”, es descifrarte, odiarte, analizarte, predecirte, amarte…
Las razones para hacerlo son tan absurdas que las desconozco pero sigues en la pantalla como una sombra, como una curiosidad malsana de poder descubrir algo nuevo en las palabras de siempre, en una verdad que me recuerdas cuando adivinas que te amo más y acabas por transformarme en quien no conozco y lo odio porque ella (Yo) te ansía para darte besos golpeados y callar la mentira de tu ausencia…
Leerte es no poder huir a tus silencios, a la obsesión de encontrarte en cada línea que me descubro escribiendo, a la rutina en la que hago espacios para esperarte… Descifrarte, predecirte, analizarte, se convirtieron en mis pasatiempos favoritos.
Leerte es amarte en el mismo instante que te odio, gritar, morder la almohada, pelear con tu ausencia, no me quita estas ganas de intentarte, sonreírte, soñarte y querer hacerte feliz.
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