Hoy me di cuenta que no me resultas útil en tiempo de soledad,
solo te limitas a coquetearle al vacío que acompaña mi rutina y ha alejado la presencia de cualquiera,
Ahora no encuentro razones suficientes para no ser la misma que depositó en ti las esperanzas de ser alguien más que “nadie”, pero eres cualquiera, que busca lo que no se darte… Te ofrezco el vacío que me acompaña en las noches, que vela mis sueños y trae fantasmas de vuelta, él único que ha optado por hacerme el amor y que los gemidos terminen en lágrimas de dolor.
He de confesarte que reconozco errores en la oferta que te hago, que mis latidos tienen una melodía poco atractiva para tu corazón y mis labios no han sabido arriesgarse para probar los tuyos porque se quedan petrificados ante la posibilidad del fracaso… Y si supieras que al final me encantaría que te dedicaras a poblar esta soledad, que no se soporta ni a sí misma y busca llamar tu atención; que quiere intentarte en sonrisas y besos, que está dispuesta a esforzarse por desaparecer y, en el proceso, hacerte feliz.
Pero mientras tanto me habita la nada, la que regresó y quiere quedarse, busca adrenalina asustada ante cualquiera y solo logra recordar razones equivocadas; donde esta piel termina sobrando y mis letras suplican por no quedarse así.
Vamos a negociar: yo te propongo ser tu compañía y tú te conviertes en mi razón de seguir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario