Se van desgastando las letras en tu espalda, haciendo imposible tallarte el amor entre los pliegues de tu cintura escondida, jugando a las escondidas con los recuerdos buscando que se queden en ti y descubrir uno nuevo siempre.
Quiero reclamarte la dulzura de tus palabras, lo único que me diste, mi única excusa para extrañarte; ya sin razones me atengo a la nada, a los recuerdos que invento antes de dormir y fingir que te encuentro en sueños.
En qué cuarto dejaste las ganas dormidas, en cuál esquina de la cama se deslizaron mi caricias dibujadas mientras acompañé tus sueños, quiero regresar allí y recordarte los momentos en qué analizabas mis ganas disimuladas de besarte (sigo esperando el veredicto…)
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