Conocí tu mundo y me gusto,
esta manera extraña de querer volver a él me produce un temor que no controlo, quiero verte, tenerte cerca, besarte, y no es posible.
Racionalizo la idea de no preguntarte nada de lo cual la respuesta puede no ser la misma que mis ganas;
y me dejas ver mas y me gusta la complejidad de tu sonrisa, de tu mirada que nunca he comprendido,
de esa voz que escucho incluso cuando duermo que se convirtió en melodía.
Y me vine a enamorar de quien precisamente no da señales de nada, solo tengo certezas de las que no es posible aferrarse;
me mantienes al margen de tu espacio vital, al que quiero descubrir y llenarlo de sonrisas, de besos, de mi.
Y te amé tantos instantes que se me convirtieron en momentos, horas, días enteros, me enamoré de tus miedos, de tu risa, de tu historia, de lo que no conozco, de lo que me muestras y no sé por qué, de la incertidumbre, de TI.
Y podré citar a quien amas y diré que bendigo a todo el que paso por tu vida porque me gusta la que eres, esa sonrisa que se te escapa tan llena de brillo en tus ojos; de tus parpados, de tu nariz, de tus labios...
Esta sensación de dicha sin importar la distancia inmoviliza la duda del "quizás", no veo razones para que correspondas a esto pero tampoco para que nunca suceda y ahora te quiero aquí y no me importa si tienen razón de ser de querer el resto de los días por solo 2 noches...
"Tenias que ser (la) mujer..." de esta etapa, que combate mis miedos sin saberlo, sin darme razones para que yo quiera vivirte de esta manera en que me lo propuse. Solo tú, ahí, respirando, como solo tú sabes hacerlo.
WOW!
ResponderEliminarEsto me transportó a un lugar que aún no sé reconocer, así, desconocido.