jueves, 4 de noviembre de 2010

Los sentidos del recuerdo

Quiero dibujarte un mapa de mi ciudad en tu espalda, dibujar con hilos de agua y sonrisas los recorridos que hemos de hacer cuando seas mía, cuando no haya razones para decir todavía no.

Comenzaremos con el final que decidimos redireccionar y llamamos inicio, tomaré a besos la parte baja de tu espalda para que sonrías y te alegre la historia; a lo largo de la evidencia de tu columna vertebral, mis dedos recorrerán dulcemente detallando cada una de tus vertebras como todos los espacios en los que nos detendremos y alguna robará un beso o el silencio; al llegar a tu cuello mis dedos permitirán que el recuerdo se guíe por el olor que amamos, mi nariz te dará pequeñas caricias hechas besos y te mostrará que la historia se ha hecho con algo más que besos y palabras que la alegría huele a café con leche y un toque de cigarro inacabado. En la ausente penumbra de tus mejillas pasaré mi lengua, para recordarte el sabor de los recuerdos, de las infinitas pruebas para descubrir el postre perfecto mientras jugamos a engañar a tu migraña y tu posible mal humor.

Me quedarán tus labios como el premio de todas las veces que te hice mía, , que los silencios nos unieron y nos juramos siempre que no habría mañana, pero al final siempre despertaba con mi piel teniendo tu calor de sábana y tus besos de almohada.

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