Hoy me he dado la tarea de olvidarte pero no ha sido fácil, y no sé cuál es el argumento de la vida pero le sigue funcionando bastante bien;
No hay encuentros furtivos, no hay miradas anhelantes por encontrarse en privado y hablar a través de la piel, no han podido coincidir tu voz con los gestos que haces, y aún así se me dio eso de quererte, de soñar con la calidez de tu respiración, con el olor de tu cuerpo que no he logrado imaginar, con tenerte frente a frente y memorizar tu sonrisa.
Aprendiste, incluso, a saber cuando ausentarte para no tener que encontrarte con el torbellino de mi malcriadez absurda, que hoy tiene antojos de que todo sea fácil y así poder tenerte… Y a pesar de todo, de la nada y de lo poco que parece haber sigues ahí, analizando estas ganas que he aprendido a domar como una fiera temerosa de que te canses…
Y quisiera que te cansaras de una vez, de esta nada que hay, de lo mucho que siento, para después seguir como me lo prometí: sola, sin la certeza de poderme equivocar y ser feliz.
Cánsate y vete, desaparece de mis líneas que solo han querido, desde siempre, plasmarse en tu piel; te me antojas, tú, aquí y ahora, porque no quiero convivir con mi disposición a conocerte, a besarte los miedos, las dudas y la certeza; quiero hacer que dudes de conocerme como pretendías hacerlo y te quedes aquí averiguándolo; quiero inventarte sombras en tu cuerpo llenándolo de besos, conocer el sabor de tu piel pintándola con recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario