Es mejor que te lleves todo y cada una de los suspiros, de los besos que se quedaron en las sábanas esperando a que los recogieras e hicieras con ellos tu mejor vestimenta; espero que te vayas lo antes posible y me dejes la soledad acompañando tu ausencia marchita de recoger tantas lágrimas vacías de tu adiós sin palabras.
Soñando, ella me hará el amor y me recogerá los suspiros que vayan derritiéndose por el calor que habita en mí, del fuego que renunciaste a apagar, pero no hay marcha atrás desde que decidiste dejarme cubierta de las caricias que aturden, de los orgasmos inacabados, de los gemidos encerrados… Y se quedaron en mí, por si aciertas a notar que dejé de estar y la sorpresa de extrañarme te trae por el mismo camino, de vuelta, para volver a ser, estar, comer, dormir… Existir…
E inicia la tortura, muy distinta a la que disfrutaba cuando me negabas un beso o cuando, incluso al darlo, mordías mis labios y bebíamos mi sangre, compartíamos vida que corría por mi barbilla y respirábamos el aire de la dicha…
Solo nos redujimos a esto, yo soy un pedazo incompleto que no encaja con ninguna pieza existente, me robaron las orillas, devoraste mi forma, solo soy amorfa… Gorda… Marchita… Incompleta… Soy yo…
Dejé de ser opción, la primera, la última, la mejor, la que fuera; oportunidad, instrumento de amor… de vida… de sueños… de nada… Parezco un retazo pero a quien pertenezco se compone de partes absurdas que nunca entendí, que solo me dediqué a amar y ya no son, lo que fui… La nada…
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